Duermen, si la conciencia les deja

Duermen, si la conciencia les deja,
cubiertos de barbarie, vomitando odio;
despiertan a la oscuridad,
con boca de fuego, sereno el pulso;
palabra en los labios, muerte en los ojos.
Vil materia, despojo sin alma,
sombra de su mismo miedo.
Ellos, los cadáveres sueñan que viven
con la sangre salpicada de otra sien;
muertos ellos, son sin escrúpulos
fieras hambrientas de muertes;
ciegos espectros apuntando al blanco,
hasta de sangre conseguir el luto
ellos que nacieron muertos. Matan.
Carroñas nocturnas las que disparan
féretros sin cementerio;
cenizas de las que viven;
aversión de la palabra;
espejo del pasado;
quebrantando van la luz
los muertos que a otros matan.

XXVII

Hem de rompre el silenci,
El baül que guarda el secret,
Hem d' esclatar com crepuscle
Per sentir- nos la veu,
Hem de dir- li prou al savi.
Perquè ja no és pecat, no,
Posar- li veu al pensament
Cal trencar l' espill,
Portar-li al crani la pols
Airejar la ment al sol.
Cal fer ús del que som
Sentiment, os i carn
No que no, que ja esta bé;
Hem de fer ombra al sol
Fins que l' èter ens cride.

Todo igual

Todo igual, pero...
dicen
que es un nuevo amanecer;
para mí todo es igual,
el mismo vidrio que ayer,
la misma ilusión,
la misma tortura,
la misma canción,
la misma locura.
Sentados
sobre el mismo eje,
a la misma altura,
con el mismo afán
e igual despecho;
es tan similar
que nada parece hoy.
La misma pared,
el mismo reloj,
la misma hora,
la misma mar,
la misma playa,
la misma arena,
la misma ola.
Se fundió
el ayer sobre el mañana;
pero hoy
no ha amanecido;
la misma tristeza
nos rodea,
la misma miseria,
en la misma calle
el mismo perro,
la misma sed,
la misma hambre,
el mismo dueño del hombre.
Mejor hablar
de otro día
que aún está por venir,
soñado, sí, muy soñado;
pero, al florecer,
se torna uno más.

LXXXV

Cuanto más me aprieta la vida,
más embisto;
que más bravura a más herida,
más resisto.
Si rompen mi mansedumbre
grito mi casta
embisto hasta encender la lumbre:
no digo basta.
Si atropellan mi nobleza
me hacen saltar la ira;
locura gana mi cabeza
cuando engaño respira.
Cuanto más me trastocan el alma
más coraje levanto,
con más rabia visto la calma
y al necio le canto.
Con dolor de boca sangrienta
porque le temo a la burla del poder;
como a la sien de todo hambrienta
que mata y ofende sin saber.
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