Duermen, si la conciencia les deja,
cubiertos de barbarie, vomitando odio;
despiertan a la oscuridad,
con boca de fuego, sereno el pulso;
palabra en los labios, muerte en los ojos.
Vil materia, despojo sin alma,
sombra de su mismo miedo.
Ellos, los cadáveres sueñan que viven
con la sangre salpicada de otra sien;
muertos ellos, son sin escrúpulos
fieras hambrientas de muertes;
ciegos espectros apuntando al blanco,
hasta de sangre conseguir el luto
ellos que nacieron muertos. Matan.
Carroñas nocturnas las que disparan
féretros sin cementerio;
cenizas de las que viven;
aversión de la palabra;
espejo del pasado;
quebrantando van la luz
los muertos que a otros matan.

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