Calló,
callé,
habló,
hablé
lo justo
para no decir nada.
La miré,
me miró callada.
La ausencia pudo más,
nos hablamos
sólo con la mirada.
Dos corazones en uno,
dos almas,
una mirada.
Dos polos opuestos,
dos labios sedientos,
un beso profundo;
sólo con la mirada.
De silencio calló,
calló la madrugada.

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